Comunicación y Funcionalismo.

Por Mónica Esparza

Una de las corrientes de mayor auge en las ciencias sociales es el funcionalismo. Surgido en los años 30, tomó su nombre de la idea principal que defiende: una sociedad funcional, formada por instituciones funcionales, integradas y coherentes.

El funcionalismo es una corriente considerada sumamente naturalista, ya que compara a la sociedad con los organismos vivos formados por muchas partes que se encuentran articuladas e interrelacionadas,  donde cada parte es necesaria para mantener el sistema en correcto funcionamiento. El empirismo y el positivismo  son influencias del funcionalismo.

El equilibrio es una parte importante en la teoría funcionalista. La sociedad, al igual que en la naturaleza, tiende al equilibrio, que siempre termina surgiendo por sí solo.

En el ámbito de la comunicación, los principales exponentes de esta corriente son Laswell, Lazarsfeld, Mcluhan, Berelson, Wright y Merton. Los funcionalistas consideran a la comunicación como un  subsistema cuyo correcto funcionamiento es una pieza clave en el funcionamiento del “sistema social”. Por lo tanto, los medios de comunicación son determinantes en la estructura social, un agente de socialización. También se consideran instrumentos de control, que contribuyen al desarrollo.

Otra característica funcionalista es la investigación por observación y experiencia. En el caso de Merton, es una investigación sobre culturas y sociedades se evalúan tres etapas: Si se trata de una unidad funcional, la universalidad del funcionamiento social y la indispensabilidad de los elementos funcionales.

El funcionalismo es una corriente de suma importancia en el mundo de la comunicación que además arrojo a varios pensadores que sentaron las bases del estudio de la comunicación.  

 

 

Los estudios de Weiner y Shannon sobre la cibernética.

Por Mónica Esparza

 

Norbert Weiner, conocido como el padre de la cibernética  -una de las “ciencias de la comunicación”-  fue un genio cuyas aportaciones  e ideas novedosas y adelantadas a su tiempo lo convirtieron en un visionario al más puro estilo de Julio Verne. Sus ideas siguen aportando al estudio cada vez más en boga del campo de la cibernética.

Educado en casa hasta los once años, a los dieciocho ya había conseguido, además de la licenciatura en matemáticas, un doctorado en Filosofía por la Universidad de Harvard. Los estudios de este genio lo llevaron a publicar en 1948 Cibernética: control y comunicación entre el humano y la máquina, en esta obra Weiner propuso a la cibernética como una ciencia multidisciplinaria en la que hacen comparaciones entre los procesos que llevan a cabo máquinas y humanos, principalmente la comunicación y el procesamiento de información.

Propuso estudiar al cuerpo como una máquina que funciona a partir de flujos de información, junto con el neurofisiólogo mexicano Arturo Rosenblueth, determino que por medio de la emisión de señales desde el sistema nervioso y hormonal se provocan reacciones como la regulación de temperatura. En estos casos, la reacción sería considerada el “feed back” o retroalimentación, término acuñado en la biología y que en ese momento toma importancia dentro de la comunicación al relacionar el funcionamiento del cuerpo con el de sistemas automatizaos.

De acuerdo a Weiner, la capacidad de procesar información y generar una respuesta a la misma es un comportamiento inteligente, en el caso de las máquinas, inteligencia artificial. Profundizó sobre las similitudes del cerebro humano con un cerebro artificial y concluyo que si se conoce el sistema operativo, se puede explicar e incluso intervenir en el comportamiento y las expresiones sociales de la conducta.

También en el año de 1948 otro pensador publicaría un libro que cambiaría la visión del pensamiento de la comunicación: Teoría matemática de la Comunicación, de Claude Elwood Shannon. Esta publicación es considerada la carta magna de la era de la información.

Graduado en electrónica y matemáticas por la Universidad de Michigan, Shannon se doctoro por sus estudios  sobre algebra booleana en el MIT, donde estuvo trabajando en el desarrollo de los primeros ordenadores. Sus estudios son diversos, pero una de sus principales aportaciones es el teorema Shannon-Hartley, según el cual la manera de evitar el ruido en la comunicación es no exceder la capacidad del canal.

Posiblemente el más trascendental de sus estudios fue el código binario, a través del cual, según Shannon, se podría homogeneizar todo tipo de información. Su visión cuantificable y mesurable de la información significo un enfoque distinto a todo lo visto hasta entonces. Con el código binario sentó las bases del lenguaje digital y, hasta ahora, sus hallazgos se consideran pieza clave en el desarrollo que lleva a que la comunicación adquiera un carácter de centralidad en la sociedad actual. Asimismo, sienta los fundamentos matemáticos de la revolución tecnológica de la segunda mitad del siglo XX.

 Juntos, estos dos personajes sentaron las bases del estudio de uno de los fenomenos comunicativos más importantes en la actualidad, y que va en ascenso: las computadoras y el boom de la WOLD WIDE WEB.

Las aportaciones de Carl I. Hovland al pensamiento de la comunicación.

                                                                                                                                                           por Mónica Michelle Esparza Arias

 

Wilbur Schramm se refiere a Carl Hovland como el autor con la “contribución más grande” en el ámbito de la comunicación. Y no es para menos. Originario de Chicago, se doctoró en la universidad de Yale en 1940, donde empezó a dar clases antes de ser llamado a los centros de investigación del Departamento de Guerra de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. De ahí se derivarían numerosos trabajos de investigación que lo llevarían a postular teorías consideradas indispensables sobre la propaganda, la persuasión y el proceso de aprendizaje de los seres humanos.

Hovland planteó que los resultados de experimentos de aplicación empírica se ven influidos por el ambiente y contexto en que se realizan y, por tanto, no serán exactamente iguales que en situaciones reales. Durante su Estancia en el departamento de Guerra, dirigió investigaciones sobre la persuasión y el cambio de actitud que ejerce la propaganda en las personas. Estudió también como afectan los elementos que intervienen en el proceso comunicativo, otorgando la importancia debida a todas las variables  y su influencia.

En cuanto al cambio de actitud, profundizo sobre las circunstancias de los actores del proceso y el escenario, tales como la credibilidad de la fuente emisora, la naturaleza del mensaje y la disposición del receptor. Esto representó un avance en la teoría de la aguja hipodérmica. Hovland identificó seis fases en la “eficacia de la comunicación” en cuanto al cambio de actitud, donde advierte que se necesita la exposición del mensaje, atención, comprensión, aceptación y retención.

Hovland  es considerado uno de los cuatro padres fundadores del pensamiento de la comunicación en Estados Unidos. Sin duda, sus aportaciones representaron un nuevo conocimiento de los agentes que intervienen en el acto comunicativo y una explicación más clara y precisa de los efectos persuasivos de los medios. La aportación más interesante probablemente sea la explicación cómo se puede lograr un cambio de actitud en las personas, y por tanto, ejercer una enorme influencia en la sociedad misma.

Las aportaciones de Kurt Lewin al pensamiento de la Comunicación.

 

                                                                                                                                           por Mónica Esparza

El padre de la psicología social,  Kurt Lewin, aporto al campo de la comunicación invaluables teorías sobre el comportamiento del individuo en sociedad y los factores que la determinan. Nacido en Polonia, dio clases en varias de las más prestigiosas universidades de Estados Unidos, siempre influido por la Gestalt Theorie, hasta fundar su programa de investigación Research Center for Group Dynamics en el Instituto Tecnológico de Massachusetts.

Lewin presentó la teoría de que el comportamiento humano está determinado por el entorno que lo rodea en un momento determinado, es decir,  el comportamiento tiene un carácter dinámico, y se modifica de acuerdo a la interacción de los individuos y grupos en un momento y lugar especifico. La teoría sintetizada se presenta como C=f(p.a) donde C (comportamiento) es función de p (persona) y de su ambiente (a).

Realizo también estudios sobre la dinámica de grupos utilizando experimentos de campo, donde aplico sus teorías del comportamiento. Aporto el estudio de la sociedad de masas en psicología, y no solo como individuo en una sociedad amorfa. Lewin decía que en una sociedad más democrática se produce un ambiente más favorable.

Sus aportaciones son importantes porque una de las interacciones más cotidianas es la relación entre las personas en el día a día, que forma a su vez al comportamiento de la sociedad con su interacción: el gran objeto de estudio de la comunicación.

Lasswell, su paradigama y la propaganda.

Uno de los temas mas relevantes, así como controversiales, que  han sido materia de estudio para la comunicación es la propaganda. Sin embargo, no fue hasta después de las guerras mundiales que se tomaría especial interés en esta materia, y en la influencia  que podía tener en la sociedad.  Harold D. Lasswell es uno de los estudiosos que mas han contribuido al estudio de este tema desde que publicara su tesis doctoral sobre la propaganda en la Gran Guerra.

Nacido en Illinois en 1902, este genio de la comunicación obtuvo su doctorado a la edad de 24 años, y a partir de entonces paso por  diferentes universidades como maestro e investigador.  Además del análisis de la propaganda, estudio  también la persuasión y comunicación en la política  mientras trabajaba, como muchos otros científicos, para la CIA durante la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, su mayor aportación fue el modelo de comunicación conocido como “paradigma de Lasswell”. En este modelo que iniciaría también con la tendencia funcionalista, ordena y define los elementos implicados en la comunicación con cinco sencillas preguntas que básicamente señalan al comunicador, el mensaje, el canal, la audiencia y el efecto.

Aunque este modelo no reflejaba una comunicación dinámica, sino mas bien unidireccional, si representó una pauta para la investigación de los “efectos”  y como aplicar la persuasión e influir en el receptor. También marco una evolución de la anterior teoría de la aguja hipodérmica. Su modelo sigue estando vigente en el estudio de la comunicación, aunque con unas cuantas modificaciones.

 

Wilbur Schramp y el estudio de la Comunicación.

 

                                                                                                                                                                     Por Mónica Esparza

Sobre el trabajo de Wilbur Schramp en el mundo de la comunicación podemos decir mucho. Este hombre que inicio el estudio de la comunicación como una especialidad definida, y no como parte de otra disciplina, hablo de Lazarsfeld, Lashwell y Hovland como los padres del estudio en comunicación ignorándose olímpicamente y haciendo gala de su humildad.

Schramp se enfoco en la comunicación, tanto en el plano interpersonal, como en el periodismo y las masas. Hablo de los efectos de la violencia en los medios, la ética en el periodismo, y formo parte del grupo que sentaría las bases para el desarrollo del pensamiento latinoamericano en comunicación.

Se pueden destacar dos modelos de comunicación que se le atribuyen. El primero, que realizo con su compañero psicolingüista de la universidad de Illinouis Charles Osgood, es aplicable principalmente a la comunicación interpersonal. El modelo propone una comunicación circular y no direccional, es decir, emisor y receptor entablan un dialogo. Hay una respuesta reciproca, un intercambio comunicativo.

Posteriormente propuso otro modelo, en el que reúne un poco las teorías de varios autores en materia de comunicación mediática. Toca el tema de los efectos de los medios en la sociedad, la división de audiencias de acuerdo a la recepción del mensaje y unos toques de retroalimentación. Schramp puso especial atención en el papel del periodista como  mediador, que selecciona y codifica los mensajes.

Sin duda además de sus aportaciones en cuando a la crítica de los medios y la influencia que ejercen en la sociedad,  las menciones a la responsabilidad del periodista en el proceso comunicativo y su modelo de comunicación circular, Schramp es un pilar en la comunicación por el simple hecho de separar a esta disciplina y especializar al estudio de la comunicación ayudando al nacimiento del estudio formal de esta ciencia.

Paul F. Lazarsfeld

Uno de los personajes más criticados en el medio de la comunicación es Paul Lazarsfeld. Trabajo durante mucho tiempo en encuestas acerca de los medios de comunicación (principalmente el radio) y su papel en la construcción de la opinión pública.

 

Como novedades, introdujo el concepto de la segmentación de clases, para facilitar el estudio y aplicación de los medios. Por otro lado, cambio la idea de que los medios tienen una influencia total. Lazarsfeld pensaba que los medios consolidad o eliminan una idea que ya rondaba la cabeza del espectador, mas no convencen del todo. Pensaba que la verdadera opinión se formaba entre aquello que los medios transmiten y lo que el llamado líder de opinión, de un grupo o comunidad.

 

Fue rechazado por su gran cantidad de trabajo de investigación por medio de encuestas de opinión, por lo que los resultados se consideraban poco fiables, asi como por su trabajo para diversas empresas.

Dos visiones sobre comunicación y política

Por Mónica Esparza

 

Los norteamericanos Walter Lippman y John Dewey hicieron muy importantes aportaciones en los años 20´s con respecto al  papel de la comunicación dentro de la política. Sin embargo, no se pusieron de acuerdo.

Lippman aseguraba que la política y el pueblo no es algo que deba mezclarse, es decir, deben gobernar aquellos con inteligencia y educación, ya que la “opinión popular” no es más que el producto de masas mayoritariamente ignorantes. Por lo tanto, para Lippman, la democracia es poco realista, y no deberá confiarse de aquel gobierno que confiera demasiado poder de decisión al pueblo (realismo democrático).

Por otro lado, Dewey sale en defensa del pueblo, argumentando que la opinión de quienes en realidad viven los problemas día a día debe ser tomada en cuenta para la toma de decisiones políticas, que no deben ser confiadas a la “iluminación” de los privilegiados en situación de poder.

Resulta muy interesante leer las visiones de estos dos autores tan diferentes (Lippman es varias décadas menos que Dewey), y entender el porqué de los argumentos que ambos presentan, ya que independientemente de que uno se identifique o no con la teoría, se entiende el enfoque y las razones de cada uno.

Ambos hablan de la democracia, la opinión pública, y los medios de comunicación. Para Lippman, Los medios de comunicación que son controlados ya sea por los propietarios o por el mismo estado no representan a la opinión pública, sino “opinión publicada”. Dewey argumenta que no hay que dejar de lado la importancia de los medios en la opinión pública y los procesos electorales, sin embargo, menciona que sería ideal si la información y las opiniones no fueran privilegio solo de aquellos que poseen un medio, sino de todos.

Lippman se muestra demasiado radical porque en ningún momento considera la posibilidad de un cambio en los medios de comunicación o en el potencial de las maás. En cambio, Dewey siempre se muestra más optimista, depositando su confianza en la idea de que el pueblo sabrá gobernarse solo, mientras se alcance un nivel óptimo de educación que permita a una población educada liberarse y dar opiniones fruto de la razón. No cabe duda de que la educación es el punto de partida para conseguir una sociedad pensante, organizada y funcional.

La interacción simbólica de George Herbert Mead

La interacción simbólica de George Herbert Mead

                                              

                                                                                                                       Por Monica Esparza.

 

George Herbert Mead, uno de los profesionales que hicieron importantes aportaciones al estudio de la comunicación y la sociedad, hablo de la importancia de la comunicación “no verbal” en el proceso de integración de los seres humanos como sociedad.  Sus teorías, publicadas hasta después de su muerte, son en la actualidad una referencia muy importante tanto en el campo de la comunicación, como en el de la psicología social y la sociología.

Mead aporto importantes estudios sobre el ser humano como un “yo” dependiente de “los otros”, es decir, cómo los individuos se saben parte de una realidad social, y al mismo tiempo la construyen con su individualidad. Sus estudios abarcaron varias etapas de desarrollo mental, partiendo de la primera infancia. De acuerdo a su teoría, la comunicación en los humanos es innata y tiene una importancia vital para las relaciones entre individuos y, por tanto, para la construcción de la sociedad.

A la teoría que propone se le llama “Interaccionismo simbólico”. Sostiene que los seres humanos interactuamos en gran medida a través de símbolos. Esta comunicación no verbal se manifiesta desde que somos niños, y se refiere a gestos, expresiones y símbolos cuyo significado emerge por la observación en la vida cotidiana. Estos significantes y sus significados se van quedando en el inconsciente colectivo.

Sus aportaciones al estudio de la comunicación no verbal y la interacción por medio de símbolos han demostrado que todo lo que hacemos los seres humanos comunica, inclusive la mayoría de la comunicación se realiza de manera no verbal. Al mismo tiempo, es evidente que la “interacción simbólica” ha tenido un papel importante en el proceso evolutivo de los seres humanos, ya que los símbolos han sido adoptados por la sociedad hasta volverse universales.Sin duda, sus aportaciones son sumamente inportantes para los estudiosos de la comunicación.

 

Comunicación y Sociología. La visión de Charles Horton Cooley.

Reseña del libro «Social Organization» de Charles Horton Cooley.

                                                                                                              Por Mónica Esparza.

El escritor estadounidense Charles Horton Cooley, conocido por sus obras sobre política y sociología, dedica en su libro “Social Organization”, una parte completa al estudio de la comunicación como uno de los factores más importantes  que influyen en las relaciones  humanas y en la conformación de la estructura social desde sus inicios hasta la actualidad. Horton aborda a la comunicación desde diversas épocas y enfoques, ligando este desarrollo del lenguaje con la evolución del ser humano en el aspecto social y cultural.

En cinco capítulos, el texto comienza con una explicación sobre la comunicación, ligada al ser humano, que lo ha dotado de la capacidad de comunicarse y al mismo tiempo de conocer su mundo y desarrollar su racionalidad. Primero aborda el desarrollo de lenguajes pre-verbales (expresiones faciales, gestos, imitación de sonidos)  en las comunidades primitivas, y de cómo estas se fueron transformando finalmente en el habla, que representó un salto en la formación de instituciones desembocando en el nacimiento de la organización y la formación de instituciones como base para la conformación de la sociedad.

Así da un gran salto hasta la escritura, instrumento que permitiría la preservación física de tradiciones, legado, historia, religión y un desarrollo más exacto, continuo y diversificado de la mente humana. Pasa después a la imprenta, como el primer medio industrializado que permitiría una comunicación que alcanzaría más personas y por tanto, permitiría un desarrollo más democrático.

En cuanto al acelerado crecimiento de la tecnología, se dedica un capítulo completo al papel de los medios de comunicación masiva, desde el periódico, teléfono y televisión, hasta lo más actual como es la internet. Enfatiza la importancia de estos medios de comunicación en la formación de la opinión pública, su aportación al deterioro de las relaciones interpersonales y del ritmo de vida acelerado que juntas  han ido cambiando la dinámica social así como la democracia.

Finalmente  habla de los efectos de la comunicación en la individualidad y la construcción de la sociedad, los vínculos comunicativos que nos unen y al mismo tiempo nos pueden diferenciar.

 Horton utiliza una serie de ejemplos en cada nueva idea,  tanto figurativos como concretos, que ayudan a  entender mejor los argumentos y explicaciones de los fenómenos comunicativos a estudiar. Un ejemplo recurrente es Hellen Keller, un caso muy  estudiado en el ámbito de la comunicación. Estas analogías hacen la lectura más comprensible y amena, además de estimular al lector a buscar más información por su cuenta.

El libro es una excelente manera de conocer este vínculo entre la sociedad y la comunicación, además de ofrecer un panorama bastante amplio sobre la historia de la comunicación desde sus inicios, su evolución y su papel en el desarrollo intelectual, emocional y social de los seres humanos.

La conclusión ofrecida es que así como las palabras dirigen y maduran a las ideas, las ideas han ido revolucionando a este mundo de la comunicación y la información. No podemos olvidar que todo y todos tienen algo que comunicar.

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