Archive for septiembre, 2011

¿Máquinas de carne y hueso o humanos de latón?

                                                                                                                                             Por  Mónica Esparza

Norbert Weiner dijo una vez que los hombres, arrastrados por el deseo de la practicidad y simplificación de todas las actividades obligadas para la supervivencia, estamos todo el tiempo tratando de crear entidades “pensantes” que nos ayuden, o, en su defecto, hagan las cosas por nosotros. Y no nos conformamos

Tenemos herramientas, licuadoras, automóviles, calculadoras, televisiones, computadoras y robots. La  pregunta seria ¿Existe alguna máquina que tenga la capacidad de pensar por nosotros? Las calculadoras hacen complicados cálculos matemáticos, las computadoras corrigen nuestra ortografía y “aprenden” de nuestra escritura e incluso hay robots que responden a nuestros gestos, emulan emociones  y son capaces de realizar diversas actividades. ¿Esto significa que piensan? No de la misma manera que los seres humanos. No lo creo.

La cibernética – cuyo nombre fue acuñado por Weiner- estudia las semejanzas de los humanos y las maquinas, principalmente, cómo procesan la información. Para Weiner el funcionamiento es prácticamente idéntico: maquinas y humanos funcionan por medio de impulsos eléctricos, es decir, mensajes que se envían a diversos sitios, generando una respuesta. De ahí que considera que la sociedad solo se puede entender estudiando los mensajes, y eficiencia de la comunicación entre sus partes.

Abría que cuestionarnos  qué pasaría si lográramos tener un conocimiento total de funcionamiento de nuestro cerebro. ¿Seríamos capaces de reproducirlo y crear máquinas con inteligencia y voluntad propias, tal vez incluso capaces de sentir y reproducirse? La posibilidad de que una máquina se asemeje tanto al ser humano es tan polémica como el hecho de que poco a poco nosotros nos estemos pareciendo también a las máquinas, cada vez menos capaces de pensar de manera independiente en lugar de repetir lo que se nos “programa”.

Las computadoras, prótesis y de más objetos de estudio de la cibernética nos han traído innumerables beneficios. No cabe duda que Norbert Weiner fue un visionario que aporto las bases de la comunicación moderna y además predijo la importancia de las máquinas que se abren terreno en nuestro mundo. Esperemos que estos avances sigan aportando más de lo que llegan a perjudicar y que sepamos valorar tanto las cosas útiles, como los riesgos que implica jugar a crear “humanos” compuestos de tornillos y cables. No vaya a ser que en una de esas, terminemos haciéndole compañía a Neo en la Mátrix.

Comunicación y Funcionalismo.

Por Mónica Esparza

Una de las corrientes de mayor auge en las ciencias sociales es el funcionalismo. Surgido en los años 30, tomó su nombre de la idea principal que defiende: una sociedad funcional, formada por instituciones funcionales, integradas y coherentes.

El funcionalismo es una corriente considerada sumamente naturalista, ya que compara a la sociedad con los organismos vivos formados por muchas partes que se encuentran articuladas e interrelacionadas,  donde cada parte es necesaria para mantener el sistema en correcto funcionamiento. El empirismo y el positivismo  son influencias del funcionalismo.

El equilibrio es una parte importante en la teoría funcionalista. La sociedad, al igual que en la naturaleza, tiende al equilibrio, que siempre termina surgiendo por sí solo.

En el ámbito de la comunicación, los principales exponentes de esta corriente son Laswell, Lazarsfeld, Mcluhan, Berelson, Wright y Merton. Los funcionalistas consideran a la comunicación como un  subsistema cuyo correcto funcionamiento es una pieza clave en el funcionamiento del “sistema social”. Por lo tanto, los medios de comunicación son determinantes en la estructura social, un agente de socialización. También se consideran instrumentos de control, que contribuyen al desarrollo.

Otra característica funcionalista es la investigación por observación y experiencia. En el caso de Merton, es una investigación sobre culturas y sociedades se evalúan tres etapas: Si se trata de una unidad funcional, la universalidad del funcionamiento social y la indispensabilidad de los elementos funcionales.

El funcionalismo es una corriente de suma importancia en el mundo de la comunicación que además arrojo a varios pensadores que sentaron las bases del estudio de la comunicación.  

 

 

Los estudios de Weiner y Shannon sobre la cibernética.

Por Mónica Esparza

 

Norbert Weiner, conocido como el padre de la cibernética  -una de las “ciencias de la comunicación”-  fue un genio cuyas aportaciones  e ideas novedosas y adelantadas a su tiempo lo convirtieron en un visionario al más puro estilo de Julio Verne. Sus ideas siguen aportando al estudio cada vez más en boga del campo de la cibernética.

Educado en casa hasta los once años, a los dieciocho ya había conseguido, además de la licenciatura en matemáticas, un doctorado en Filosofía por la Universidad de Harvard. Los estudios de este genio lo llevaron a publicar en 1948 Cibernética: control y comunicación entre el humano y la máquina, en esta obra Weiner propuso a la cibernética como una ciencia multidisciplinaria en la que hacen comparaciones entre los procesos que llevan a cabo máquinas y humanos, principalmente la comunicación y el procesamiento de información.

Propuso estudiar al cuerpo como una máquina que funciona a partir de flujos de información, junto con el neurofisiólogo mexicano Arturo Rosenblueth, determino que por medio de la emisión de señales desde el sistema nervioso y hormonal se provocan reacciones como la regulación de temperatura. En estos casos, la reacción sería considerada el “feed back” o retroalimentación, término acuñado en la biología y que en ese momento toma importancia dentro de la comunicación al relacionar el funcionamiento del cuerpo con el de sistemas automatizaos.

De acuerdo a Weiner, la capacidad de procesar información y generar una respuesta a la misma es un comportamiento inteligente, en el caso de las máquinas, inteligencia artificial. Profundizó sobre las similitudes del cerebro humano con un cerebro artificial y concluyo que si se conoce el sistema operativo, se puede explicar e incluso intervenir en el comportamiento y las expresiones sociales de la conducta.

También en el año de 1948 otro pensador publicaría un libro que cambiaría la visión del pensamiento de la comunicación: Teoría matemática de la Comunicación, de Claude Elwood Shannon. Esta publicación es considerada la carta magna de la era de la información.

Graduado en electrónica y matemáticas por la Universidad de Michigan, Shannon se doctoro por sus estudios  sobre algebra booleana en el MIT, donde estuvo trabajando en el desarrollo de los primeros ordenadores. Sus estudios son diversos, pero una de sus principales aportaciones es el teorema Shannon-Hartley, según el cual la manera de evitar el ruido en la comunicación es no exceder la capacidad del canal.

Posiblemente el más trascendental de sus estudios fue el código binario, a través del cual, según Shannon, se podría homogeneizar todo tipo de información. Su visión cuantificable y mesurable de la información significo un enfoque distinto a todo lo visto hasta entonces. Con el código binario sentó las bases del lenguaje digital y, hasta ahora, sus hallazgos se consideran pieza clave en el desarrollo que lleva a que la comunicación adquiera un carácter de centralidad en la sociedad actual. Asimismo, sienta los fundamentos matemáticos de la revolución tecnológica de la segunda mitad del siglo XX.

 Juntos, estos dos personajes sentaron las bases del estudio de uno de los fenomenos comunicativos más importantes en la actualidad, y que va en ascenso: las computadoras y el boom de la WOLD WIDE WEB.

Las aportaciones de Carl I. Hovland al pensamiento de la comunicación.

                                                                                                                                                           por Mónica Michelle Esparza Arias

 

Wilbur Schramm se refiere a Carl Hovland como el autor con la “contribución más grande” en el ámbito de la comunicación. Y no es para menos. Originario de Chicago, se doctoró en la universidad de Yale en 1940, donde empezó a dar clases antes de ser llamado a los centros de investigación del Departamento de Guerra de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. De ahí se derivarían numerosos trabajos de investigación que lo llevarían a postular teorías consideradas indispensables sobre la propaganda, la persuasión y el proceso de aprendizaje de los seres humanos.

Hovland planteó que los resultados de experimentos de aplicación empírica se ven influidos por el ambiente y contexto en que se realizan y, por tanto, no serán exactamente iguales que en situaciones reales. Durante su Estancia en el departamento de Guerra, dirigió investigaciones sobre la persuasión y el cambio de actitud que ejerce la propaganda en las personas. Estudió también como afectan los elementos que intervienen en el proceso comunicativo, otorgando la importancia debida a todas las variables  y su influencia.

En cuanto al cambio de actitud, profundizo sobre las circunstancias de los actores del proceso y el escenario, tales como la credibilidad de la fuente emisora, la naturaleza del mensaje y la disposición del receptor. Esto representó un avance en la teoría de la aguja hipodérmica. Hovland identificó seis fases en la “eficacia de la comunicación” en cuanto al cambio de actitud, donde advierte que se necesita la exposición del mensaje, atención, comprensión, aceptación y retención.

Hovland  es considerado uno de los cuatro padres fundadores del pensamiento de la comunicación en Estados Unidos. Sin duda, sus aportaciones representaron un nuevo conocimiento de los agentes que intervienen en el acto comunicativo y una explicación más clara y precisa de los efectos persuasivos de los medios. La aportación más interesante probablemente sea la explicación cómo se puede lograr un cambio de actitud en las personas, y por tanto, ejercer una enorme influencia en la sociedad misma.

Las aportaciones de Kurt Lewin al pensamiento de la Comunicación.

 

                                                                                                                                           por Mónica Esparza

El padre de la psicología social,  Kurt Lewin, aporto al campo de la comunicación invaluables teorías sobre el comportamiento del individuo en sociedad y los factores que la determinan. Nacido en Polonia, dio clases en varias de las más prestigiosas universidades de Estados Unidos, siempre influido por la Gestalt Theorie, hasta fundar su programa de investigación Research Center for Group Dynamics en el Instituto Tecnológico de Massachusetts.

Lewin presentó la teoría de que el comportamiento humano está determinado por el entorno que lo rodea en un momento determinado, es decir,  el comportamiento tiene un carácter dinámico, y se modifica de acuerdo a la interacción de los individuos y grupos en un momento y lugar especifico. La teoría sintetizada se presenta como C=f(p.a) donde C (comportamiento) es función de p (persona) y de su ambiente (a).

Realizo también estudios sobre la dinámica de grupos utilizando experimentos de campo, donde aplico sus teorías del comportamiento. Aporto el estudio de la sociedad de masas en psicología, y no solo como individuo en una sociedad amorfa. Lewin decía que en una sociedad más democrática se produce un ambiente más favorable.

Sus aportaciones son importantes porque una de las interacciones más cotidianas es la relación entre las personas en el día a día, que forma a su vez al comportamiento de la sociedad con su interacción: el gran objeto de estudio de la comunicación.

Lasswell, su paradigama y la propaganda.

Uno de los temas mas relevantes, así como controversiales, que  han sido materia de estudio para la comunicación es la propaganda. Sin embargo, no fue hasta después de las guerras mundiales que se tomaría especial interés en esta materia, y en la influencia  que podía tener en la sociedad.  Harold D. Lasswell es uno de los estudiosos que mas han contribuido al estudio de este tema desde que publicara su tesis doctoral sobre la propaganda en la Gran Guerra.

Nacido en Illinois en 1902, este genio de la comunicación obtuvo su doctorado a la edad de 24 años, y a partir de entonces paso por  diferentes universidades como maestro e investigador.  Además del análisis de la propaganda, estudio  también la persuasión y comunicación en la política  mientras trabajaba, como muchos otros científicos, para la CIA durante la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, su mayor aportación fue el modelo de comunicación conocido como “paradigma de Lasswell”. En este modelo que iniciaría también con la tendencia funcionalista, ordena y define los elementos implicados en la comunicación con cinco sencillas preguntas que básicamente señalan al comunicador, el mensaje, el canal, la audiencia y el efecto.

Aunque este modelo no reflejaba una comunicación dinámica, sino mas bien unidireccional, si representó una pauta para la investigación de los “efectos”  y como aplicar la persuasión e influir en el receptor. También marco una evolución de la anterior teoría de la aguja hipodérmica. Su modelo sigue estando vigente en el estudio de la comunicación, aunque con unas cuantas modificaciones.